
La Montañona:
uno de los corazones de agua en Chalatenango
En el caserío Irayoles, donde el sol de Chalatenango suele dictar el ritmo de la vida, Adán Escobar camina entre su ganado con la familiaridad de quien conoce cada pliegue de la tierra. Estamos en el cantón La Junta, en Comalapa, un rincón de El Salvador donde la frontera entre la actividad humana y el ciclo del agua se vuelve vital. Adán no es solo un ganadero; es parte de un tejido de voluntades que intenta cambiar la narrativa de la agricultura en la cuenca alta del río Lempa.
Desde hace años, en su parcela se respira un cambio. Lo que comenzó como una intuición personal por implementar buenas prácticas, hoy ha encontrado un puerto seguro en la Mancomunidad La Montañona, bajo el ala del programa Somos Río Lempa (SRL). No se trata de un proyecto más de paso; es una apuesta por la continuidad y la regeneración.

El corazón de agua
Para entender la importancia de lo que ocurre en el potrero de Adán, hay que levantar la vista hacia el macizo forestal central. Son 2,700 hectáreas de bosque que coronan el territorio de La Montañona. Allí, el suelo, rico en materia orgánica, se comporta como una esponja silenciosa y colosal. Esta reserva natural es la que alimenta, gota a gota, al menos 91 sistemas de agua comunitarios que dan vida a los alrededores.
Sin embargo, las esponjas se secan si no se cuidan. Por eso, el proyecto que ejecutan la mancomunidad, a través del programa Somos Río Lempa, se centra en conocimiento técnico y que en el campo se traducen en acciones: agricultura regenerativa y sistemas agroforestales sostenibles. Es, en esencia, aprender a producir sin agotar la fuente.
Al final del día, en Irayoles, la ganadería de Adán sigue siendo su sustento, pero ahora es también parte de una promesa mayor: la de un río que vuelve a nacer cada vez que cuidamos la montaña que lo ve crecer.

El equipo en el territorio
Adán Escobar no está solo. A su lado se ve a José Martínez, técnico de Gobernanza de Gestión Hídrica, y Noe Velásquez Echeverría, coordinador de sistemas silvopastoriles. Juntos, trabajan en una tríada necesaria: el saber del productor, la visión técnica de la gobernanza y la coordinación experta en el manejo de los suelos.
La meta es ambiciosa pero clara: asegurar que el agua siga brotando de la montaña para las futuras generaciones, protegiendo los afluentes de los ríos Tamulasco, Sumpul, Motochico y Azambio, todos ellos venas que alimentan al gran Río Lempa.

Acerca del Programa Somos Río Lempa
Somos Río Lempa El Salvador (SRL), gestionado conjuntamente por CRS y FIAES, en coordinación con el Gobierno de El Salvador, tiene como objetivo revitalizar la cuenca del río Lempa.
La iniciativa busca mejorar el acceso al agua potable para millones de personas, mejorar la calidad de agua del río Lempa y su cuenca, proteger la biodiversidad y promover una economía resiliente y sostenible.
